
En el taller de Alejandro Mateo, de 42 años, hay máquinas de coser, herramientas de madera y múltiples objetos de artesanía. Todo llama la atención, pero el primer vistazo se desvía hacia un enorme mapa del mundo que cuelga, enmarcado, en una pared. Está repleto de pequeñas fotografías. Sujetadas con chinchetas, señalan las decenas de lugares que este almeriense ha visitado en su vida. Son tantas, que las imágenes ocultan prácticamente los cinco continentes. “Y faltan muchísimas”, señala quien aprovecha cada escapadLa a para adentrarse en pequeños mercados y visitar puestos ambulantes. En ellos adquiere pequeñas piezas de artesanía, además de telas y cuero. Son los elementos que luego dan carácter y singularidad a los sombreros que Mateo elabora a base de vapor y fuego en su sencillo estudio a las afueras de Almería. Cada pieza tiene su nombre, una historia que la convierte en única. Y un atractivo diseño que ha atrapado a personalidades como los cantantes Alejandro Sanz, Miguel Poveda y Antonio Carmona o el actor Viggo Mortensen.


