Los partidos de fútbol en ocasiones se abren como si fuesen melones. El que jugaron Celta y Athletic en Balaídos no parecía al descanso que albergase fruto alguno, pero de pronto se volvió sabrosón y pródigo en acontecimientos teñidos. Todo sucedió en una escenografía única, uno de esos invernales solpores (puesta de sol) galaicos que regalan una luz única. La tramoya futbolística convirtió una liza esforzada que moría al llegar a las áreas en un fluido toma y daca que premió al Celta y propició que Balaídos cantase victoria por primera vez en lo que va de Liga. Cinco empates y tres derrotas sumaban los celestes ante los suyos, pero al Athletic lo dejaron atrás (2-0) con dos goles que llegaron en sus primeros intentos dirigidos entre palos.
