
Ahora que llega el frío, además de dejar las sandalias a un lado y volver a incluir en nuestra rutina diaria para salir a la calle las botas de invierno y las chaquetas acolchadas para no morirnos de frío cuando vamos a trabajar o a tomar algo con los amigos o la familia. Aunque todos sabemos que el frío y el mal tiempo no son tan agradables como el sol y las temperaturas templadas, estos meses fríos esconden pequeños placeres que solo se pueden vivir en esta época del año, como, por ejemplo, encender la chimenea y tomar un café caliente mientras poco a poco el frío se va transformando en un ambiente cálido y agradable. El calor, el olor a leña y esos estallidos de las chispas sonando mientras se queman las astillas de la madera crean un ambiente muy acogedor para disfrutar de tiempo de calidad en casa. Pero es cierto que, con el tiempo, el hollín, el alquitrán y demás restos se acumulan en los conductos de la chimenea, y eso no solo reduce la eficiencia, sino que puede llegar a ser peligroso.



