Dunkelflaute es una palabra maldita en el sector eléctrico alemán. La combinación, propia de los anticiclones fríos, de bajas temperaturas (que elevan la demanda) y ausencia casi total de viento (que lastra la generación eólica) configura uno de los peores escenarios posibles para el precio de la luz: obliga a quemar más gas en las centrales de ciclo combinado, mucho más caras, y eso encarece sustancialmente la factura. Ese temido cóctel, que azota estos días Europa Central, está llevando a la cotización de la electricidad en la primera economía europea hasta cotas inéditas desde la crisis energética.
