
La presencia masiva de voluntarios en los pueblos valencianos afectados por la dana del 29 de octubre ha sido la única noticia positiva dentro de la tragedia. Es imposible calcular el número de personas que de manera altruista han echado una mano y han dado apoyo emocional a los damnificados. Las imágenes de las riadas de personas, muchas de ellas muy jóvenes, cargadas de escobones, pozales o palas, han dado la vuelta al mundo. Esa expresión de solidaridad ha calado en la sociedad en todos los órdenes. Un colegio de Madrid, por ejemplo, ha dedicado un villancico a los voluntarios.
