
Si persistía algún asomo de duda, el elocuente pronunciamiento de la defensora del Pueblo, Iris Marín, fue otra muestra de independencia. La flamante funcionaria, elegida por el Congreso el pasado agosto tras haber sido propuesta por el presidente Gustavo Petro, rechazó la semana pasada sin rodeos la llegada de Armando Benedetti como asesor presidencial. El excongresista ha protagonizado un rosario de escándalos, varios salpicados por episodios de maltrato. Nombrarlo en un alto cargo público, advirtió Marín en un video, alienta una cultura machista y “alimenta las creencias de nuestra sociedad según las cuales se sigue considerando que la violencia contra la mujer es un asunto privado, como si no fuera un asunto de máximo interés público, una de las peores crisis de derechos humanos que debemos enfrentar en Colombia”.
