Todo era negocio y veían cómo sacar el máximo rendimiento de cada persona, ya fueran jóvenes engañadas para viajar a España en busca de un futuro mejor, o menores sin arraigo que comenzaban con el menudeo de droga y a los que prometían hacerse una carrera dentro de “la familia”. Esa familia era la organización criminal Tian Xia She, que según los traductores policiales significa “el mundo”. Esta mafia china fue desarticulada el pasado diciembre en una operación policial por la que han acabado en prisión cuatro de sus líderes y 33 de sus víctimas han sido liberadas. La investigación, que ha costado dos años, ha permitido desmantelar una mafia “jerarquizada y ramificada” que tejía redes internacionales para amasar dinero con la explotación sexual de mujeres, la inmigración irregular o la extorsión a negocios de hostelería, entre otros delitos. El beneficio de sus actividad criminal, “una cantidad ingente de dinero” que los investigadores cifran en “millones”, se movía principalmente en metálico. Volvía a China para ser blanqueado o se prestaba a la comunidad china de España en condiciones de usura.
