El monarca Jigme Khesar Namgyel, quinto rey dragón de Bután y figura importante del budismo, esperaba a la delegación extremeña en uno de sus palacios de trabajo en Timbu, la capital del país, en medio de los preparativos del Día Nacional del estado asiático. Aquella visita del 4 de diciembre de 2022 con representantes de tierras lejanas no era habitual, ni tampoco el proyecto que traían bajo el brazo para presentárselo: la construcción en Cáceres de un macrocomplejo de peregrinación budista de unas 110 hectáreas coronadas por una estatua de un buda de 47 metros sobre un pedestal de otros 20. Ese supersantuario también requería la superfinanciación de unos 40 millones de euros, uno de los motivos principales que motivaban el viaje de esas personas.
