El cuentero Héctor Urién narra cada martes una de las mil y una noches, y cuando ya va terminando el relato recuerda al público que Adolf Hitler quiso ser pintor, que Stalin iba para poeta, que Francisco Franco quiso ser actor y Vladímir Putin, músico. Solo ahí pasa la gorra para juntar algunas monedas mientras espeta una amenaza: ya saben, no frustren al artista.
