A un mes de su triunfo en las elecciones, Donald Trump acabó con el misterio. El presidente electo eligió esta semana al coronel en retiro Ronald Johnson, un ex boina verde con amplia experiencia en el aparato de inteligencia de Estados Unidos, como embajador en México. “Juntos, vamos a poner fin a los crímenes de los migrantes, detener los flujos ilegales de fentanilo y otras drogas peligrosas a nuestro país, y hacer a Estados Unidos seguro otra vez”, señaló el republicano sobre su último movimiento en una tensa partida de ajedrez con las autoridades mexicanas. Después de las amenazas comerciales, del amago de deportaciones masivas, de las presiones en el combate al narcotráfico y de los tensos primeros contactos con Claudia Sheinbaum, llegó Johnson, un soldado del próximo mandatario estadounidense.
