Había motivos para la sorpresa entre el público español cuando se lanzó el trailer de La Palma, la nueva serie original que Netflix estrenó las pasadas Navidades. Apenas tres años después de la erupción en la isla canaria, el gigante del streaming presentaba una serie de producción extranjera, concretamente de Noruega, donde el desastre de La Palma alcanzaba la escala de nada menos que un tsunami y se veía, entre otras muchas desgracias, un avión lleno de pasajeros estrellándose al cruzar el volcán humeante. Un ejercicio de imaginación significativo, teniendo en cuenta que la auténtica erupción se cobró una única vida humana. Para redondear la ofensa, los protagonistas no eran los vecinos de la isla, sino turistas escandinavos, como cuando en Lo imposible (2012) la sociedad tailandesa quedaba circunscrita al sector servicios.
